miércoles, 26 de agosto de 2015

Los procesos de selección no pueden estar basados en artes adivinatorias....

Definir unos requisitos y criterios objetivos para descartar las candidaturas recibidas a una oferta de empleo se está convirtiendo para algunas empresas en una labor desempeñada por “videntes sin gabinete” que no por reclutadores.
Es muy habitual que debido a la gran cantidad de candidaturas recibidas para postular a un puesto de trabajo, se usen un mayor número de filtros para cribar candidatos e intentar agilizar el proceso; pero la preselección tiene como función lograr filtrar las candidaturas atendiendo a las competencias y aptitudes idóneas que tiene que tener un postulante para desempeñar el puesto, no a intentar predecir qué candidatos resultarían ser buenos empleados, atendiendo a criterios subjetivos, absurdos, caprichosos e incluso discriminatorios.
A ver señores, centrémonos, que el patio está muy revuelto… y nuestros procesos de selección no pueden estar basados en predicciones y videncias.
La web 2.0 es una herramienta fantástica para el reclutamiento y selección, pero en muchos casos está siendo usada únicamente para cribar candidatos de forma poco objetiva.
Teniendo en cuenta que los perfiles sociales del 47% de los empleados potenciales son examinados inmediatamente después de haber recibido su candidatura a una oferta de empleo, y el 27% después de una conversación inicial, es obvia la importancia que están adquiriendo las redes sociales en el proceso de preselección.

Algunos criterios de descarte basados en artes adivinatorias

  • Descartar a un candidato atendiendo a aspectos cuantitativos de su perfil social, como el número de seguidores, amigos o contactos, basándonos en la posibilidad de que pueda tratarse de una persona con una baja capacidad relacional es un descarte por premonición.
  • Descartar a un candidato por carecer de recomendaciones en su perfil de LinkedIn, presuponiendo que es debido a que nadie tiene nada bueno que decir de él o ella, es un descarte por presagio.
  • Descartar a un candidato por el uso de “emoticonos” y escritura abreviada en sus tweets, dando por hecho que se trata de un candidato con dificultades para expresarse gramaticalmente de forma correcta es un descarte por corazonada.
  • Descartar a un candidato por dar credibilidad a información no contrastada compartida por terceros en la red es un descarte por adivinación. No siempre “cuando el río suena, agua lleva”, ¿y si contrastamos esa información?.
  • Descartar a un candidato por compartir en sus perfiles sociales aspectos banales de su vida cotidiana, tales como la ropa que lleva un día, lo que desayuna, almuerza o cena, lo que acaba de comprar… presuponiendo que tiene un trastorno histriónico de la personalidad es un descarte por clarividencia.
Imagino que te parecerán absurdos estos criterios de descarte de candidatos ¿verdad?. Seamos profesionales, un proceso de selección no es una demostración de nuestros poderes adivinatorios, no usemos criterios poco objetivos para descartar candidatos.

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www.logisticahumana.net

viernes, 21 de agosto de 2015

LA MEDITACIÓN REDUCE EL ESTRÉS LABORAL..

 

Dosis habituales de meditación podrían prevenir el estrés laboral y el síndrome de fatiga laboral crónica o burnout, por su nombre en inglés, según sugiere un pequeño estudio de Estados Unidos.

Los docentes y los empleados de una escuela para niños con problemas de conducta no se sentían tan estresados después de hacer 20 minutos de meditación trascendental (MT) dos veces por día durante cuatro meses.

"Se sentían menos cansados y con más energía a los pocos días de comenzar", dijo el autor principal, Sanford Nidich, del Instituto de Medicina Natural y Prevención de Maharishi University, Fairfield, Iowa.

Los niveles basales de estrés eran de 39 puntos en una escala de 40 y disminuyeron 5 puntos al final del estudio.

En cambio, los 20 empleados que no habían hecho meditación comenzaron con valores de 37 puntos, que aumentaron unos dos puntos durante el mismo período.

Los participantes que habían meditado comentaron que se sentían menos deprimidos y agobiados emocionalmente, según precisaron los autores. Pero la meditación mostró su mayor con el estrés, según publica el equipo en Permanente Journal.
Aunque los autores no describen la técnica que aprendieron los participantes, en la MT, que es un método con marca registrada, hay que sentarse con los ojos cerrados durante 20 minutos, dos veces por día, y pensar en un sonido o mantra.

"El defensor del diablo argumentaría que los efectos no son específicos y no tienen ninguna relación directa con la MT", dijo por correo electrónico el doctor Ezard Ernst, investigador especializado en medicina alternativa de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y que no participó del estudio.

Opinó que los resultados no demuestran que existe una relación causal entre la MT y la reducción del estrés laboral en los empleados escolares.

"Necesitaríamos un ensayo clínico más riguroso y replicarlo varias veces de manera independiente" antes de sacar conclusiones.

Muchos estudios previos le habían atribuido a distintos métodos de meditación, como la MT o la popular "mindfulness", posibles efectos beneficiosos contra trastornos que iban desde la ansiedad hasta el dolor.

El estrés laboral tiene efectos adversos muy costosos. Un estudio del Centro para el Progreso Estadounidense del 2012 demostró que reemplazar a un empleado cuesta un 10-30 por ciento del salario anual de ese trabajador.

Algunos ejercicios de meditación se pueden hacer sin alejarse del puesto de trabajo, según explicó Janice Marturano, fundadora y directora del Instituto para el Liderazgo Mindful, Oakland, Nueva Jersey.

"La meditación mindfulness retiene la capacidad que tiene nuestra mente de orientar la atención", explicó Marturano, que no participó del estudio.

"Con sólo poner los pies sobre el piso y prestar atención al peso de las piernas o la respiración atravesar el cuerpo, la mente regresa al presente", agregó.

Para Marturano, la meditación es una forma de evitar trabajar con "piloto automático" en un mundo laboral con conexión las 24 horas de los siete días de la semana.

Por eso, consideró que los ambientes laborales del futuro deberían incluir una habitación sin ruidos que los empleados puedan utilizar durante 10 minutos o menos para "volver a configurar sus mentes después de una reunión o situación estresante". 

miércoles, 19 de agosto de 2015

¿Comó ser más Eficaz?, Aqui lo aprenderemos...

 
A todos nos gustaría ser más eficaces en los objetivos que nos planteamos y las organizaciones se esfuerzan en buscar métodos para lograrlo. Existen diferentes teorías sobre ello pero si tuviéramos que destacar alguna, sería la propuesta por Peter F. Drucker, calificado por Businessweek como “el hombre que inventó el management” o la divulgación del mismo, podríamos añadir. Trabajó como consultor durante más de 65 años con líderes de empresas como General Electric, IBM, Procter & Gamble... y escribió cerca de 40 libros de muy fácil lectura, por cierto. Pues bien, según Drucker, lo que hace eficaz a un profesional es saber qué conocimiento necesita, convertirlo en acción y conseguir que las personas con las que trabaja se sientan responsables de lograrlo. Lógicamente, dicha definición es de mayor aplicación a los jefes, ya que sencillamente tienen más influencia o autoridad.
Drucker resume las siguientes prácticas para conseguir ser más eficaces en nuestro trabajo:
  • Pregúntate ¿qué he de hacer? y ¿qué le conviene a la empresa?
  • Desarrolla planes de acción
  • Asume la responsabilidad de tus decisiones
  • Céntrate en oportunidades en vez de en problemas
  • Conduce reuniones productivas
  • Piensa y di “nosotros” en vez de “yo”
Veámoslas con algo más de detalle:

Obtén el conocimiento necesario. Si en un día cotidiano nos preguntamos ¿qué tengo que hacer hoy? La respuesta, seguramente, contemple más de una tarea: responsabilidades, obligaciones, tareas pendientes… que nos piden a gritos tener que priorizar. Las personas eficaces saben hacerlo y se centran en una sola tarea. Según Drucker, centrarse en dos tareas impide ser efectivos. Y una vez que hemos finalizado, ¿debo pasar a la siguiente? Esto sería lo esperable, pero las prioridades pueden haber cambiado, por ello la eficacia requiere volver a analizar qué es lo prioritario. En el ámbito laboral las tareas a llevar a cabo suelen ser muchas y el tiempo escaso, así que las personas eficaces analizan qué tareas hacen especialmente bien porque será en esas en las que pongan su esfuerzo y si tienen equipos a su cargo, delegarán las demás en los miembros de su equipo.

¡Pasa a la acción! Para la gente eficaz el conocimiento no es útil hasta que no se convierte en hechos (eso deja a un lado a las personas que hablan mucho pero hacen poco…). Llegar a la acción exige planificar los resultados que se desean obtener, los obstáculos que pueden aparecer, cómo se gestionará el tiempo… Algunas de las preguntas que ayudan a trazar planes de acción eficaces son: ¿Qué espero de mí y qué esperan los demás?  ¿A qué resultados me puedo comprometer? ¿Es compatible con mis valores? Tal y como señala Drucker:

“El plan de acción es una declaración de intenciones antes que un compromiso”

Llevar a cabo un seguimiento es requisito necesario en cualquier plan de acción porque es la forma de adaptarnos a circunstancias y cambios que no estuvieran contemplados al pensar en la estrategia. La flexibilidad es condición necesaria para alcanzar el éxito.
 
Además, para pasar a la acción hay que decidir y son raras las veces en las que una sola persona está implicada en la decisión, por lo que hay que preguntarse ¿quién tiene que decidir? ¿Cuándo? ¿Quiénes se verán afectados por las decisiones? ¿Quiénes tienen que estar informados de la decisión? Muchas veces no tomamos decisiones o no tienen las consecuencias que esperamos porque no nos planteamos estas sencillas preguntas o si nos las plateamos no las respondemos de forma concreta. Ya sabemos, a veces nos topamos con la dificultad de ser sinceros con nosotros mismos. Y al igual que anteriormente dijimos que el seguimiento es necesario para seguir la trayectoria de nuestras acciones, las consecuencias de las decisiones también deben ser revisadas.
El último principio que siguen las personas eficaces a la hora de transformar las acciones en una realidad es centrarse en las oportunidades en vez de en los problemas (ya hemos hablado en alguna ocasión sobre ello). Resolver problemas, aunque sea necesario, no produce resultados. Esto lo saben bien las compañías que ven las oportunidades como una forma de seguir siendo competitivas. Y, ¿dónde buscan estas oportunidades? En éxitos o fracasos inesperados de la empresa o de los competidores; en la brecha entre lo que se hace y lo que podría hacerse; en cambios en la estructura del sector y del mercado... Y asignan a los mejores profesionales allí donde ven oportunidades.

Para conseguir la eficacia empresarial también es necesario contagiar la responsabilidad en las personas de la organización. Una de las tareas donde urge ser responsable es en la gestión de las reuniones. Probablemente, siga siendo una de las asignaturas pendientes de las organizaciones. Las agendas están repletas de reuniones que muchas veces no logran el objetivo que persiguen (si es que tienen un objetivo claro), las personas que asisten no son las que deberían estar, no  hay agenda, no se hace seguimiento…Como dice Drucker, una reunión productiva precisa de mucha autodisciplina, definir qué tipo de reunión es y respetar los tiempos, como hemos comentado en otra ocasión. En la gestión de reuniones no hay mucho espacio para los matices de grises, si no son productivas son una pérdida de tiempo.

La última práctica que hace más eficaz a un profesional es pensar y hablar de “nosotros” y no de sí mismo. Sobre todo, aquellas personas en las que la organización deposita su confianza, necesitan el respaldo de los demás para tener autoridad, y para conseguirlo deben pensar en la organización antes que en sus propias necesidades y oportunidades.

Y por último, Drucker nos deja una regla que considera imprescindible para alcanzar la eficacia:

“Escuche primero, hable el último”

Podemos aprender a ser más eficaces, si como para la mayoría de aprendizajes, somos constantes y reflexionamos sobre la forma en la que podemos incorporar estas técnicas en nuestro día a día para irnos entrenando en la consecución óptima de nuestros objetivos.

Drucker, P.F. (2004). What makes an effective executiveHarvard Business Review.

viernes, 14 de agosto de 2015

Construye tus propias frases de éxito









La palabra precede a la acción. Te has fijado como ciertas personas que constantemente se dicen: “siempre me va mal”, “siempre me va mal”... ¡efectivamente les va mal! O aquellas que se dicen: “es que soy una tonta en los negocios, nunca tengo dinero”, y efectivamente padecen una situación económica escasa. O que tal él que se dice “soy un impuntual, todas las veces llego tarde” y efectivamente, se las arregla para llegar 10 minutos tarde. Los ejemplos pueden seguir y seguir.
¿Por qué entonces quienes se repiten frases negativas consiguen lo que dicen? Porque la palabra se convierte en acción. ¿Quieres modificar tus acciones? Comienza modificando tus palabras: Escogiéndolas y siendo consciente de lo que dices.
Un consejo para generar consciencia sobre tus palabras es que lleves contigo un objeto que veas casi todo el día: Puede ser tu bolsa, tus zapatos, tu cartera, tu teléfono, tu computadora, tu taza de café; o inclusive, puedes colocar un post-it en el espejo retrovisor de tu coche (cuida que no choques) con la siguiente frase:
“Escojo mis palabras, porque se tornan en acciones”.
Entonces cada vez que veas este objeto, pregúntate ¿dije algo negativo, limitante o hiriente en los últimos 30 minutos? ¡Felicidades has generado consciencia! 
"A mayor consciencia tomarás mejores decisiones y obtendrás mejores resultados."
Por ejemplo, ahora que sabes lo que dices, podrás decidir cómo mejorar tu manera de hablar y pronto tus acciones soportarán ese nuevo lenguaje, entonces obtendrás resultados superiores.
¿Y qué digo para mejorar mis acciones? Las maravillosas frases de cambio o de éxito.

Frases de éxito

A mí me funciona extra-ordinariamente bien repetir entre 10 y 50 veces en voz alta, por las mañanas casi al despertar, frases de éxito que refuercen mi accionar del día y en general, de mi persona, por ejemplo:
Pueden ser tan generales como:
  • “Disfruto el momento y doy lo mejor de mi”, “Disfruto el momento y doy lo mejor de mí"...
  • “Toda la energía del Universo está en mi”, “Toda la energía del Universo está en mi”...
O tan específicas como:
  • “Soy tolerante”, “Soy tolerante”…
  • “Soy puntual”, “Soy puntual”…
Lo que sucede con estas frases es que te “programas” para reforzar tus acciones importantes del día. Por ejemplo si sabes que hoy verás a ese cliente que te saca de tus casillas porque habla y habla y habla, tu frase de éxito puede ser “soy tolerante, escucho atentamente y disfruto el momento”, repítelo de 10 a 50 veces en voz alta.
Si estás desanimado y quieres aumentar tu energía para sentirte mejor, tu frase de éxito puede ser: “Me enfoco en lo positivo y me siento muy bien”.
El objetivo es que te des cuenta de lo que sucede en ti mismo y a tu alrededor para que decidas la frase de éxito que utilizarás para crecer y mejorar.

¡Inténtalo, es muy sencillo!

miércoles, 12 de agosto de 2015

Frases que debes evitar en una entrevista de trabajo



Prepararse para una entrevista de trabajo va más allá de cuidar el aspecto y ensayar las respuestas que darás al reclutador, ya que la parte técnica y tus habilidades son sólo una parte de lo que los reclutadores observarán y sí, lo que digas o cómo lo digas puede ser la diferencia entre obtener o no el empleo.
 
¿Correcto o incorrecto? Son dos conceptos que no tienen cabida en las respuestas de los candidatos, debido a que gran parte del objetivo de la entrevista de trabajo se enfoca en encontrar el talento que se ajuste a la cultura organizacional, haciendo coincidir la persona, sus funciones y el ambiente laboral.

“Los candidatos buscan por instinto mostrarse lo más ‘atractivos’ posible ante el reclutador, sin embargo, en ocasiones lo que dice o cómo lo dice muestra poco interés, falta de preparación, poco entusiasmo o incluso desacuerdos con la empresa y su cultura”
Lo que no debes decir en una entrevista de trabajo:

1.- ¿A qué se dedica esta empresa?
Esta pregunta revela que el candidato no investigó realmente a la organización y que sólo busca un trabajo, no un empleo en el que se vea con un futuro.
Un candidato no puede tener una entrevista de trabajo sin tener ni idea del negocio de la empresa empleadora.
Si realmente te interesa el trabajo, investiga acerca de la compañía pero también sobre sus productos, servicios y que están ofreciendo al mercado.

2.- Trabajo muy duro
Resulta contraproducente decirlo aunque sea verdad. Al final del día lo que más se valora es ser productivo para la compañía y que al mismo tiempo puedas equilibrarlo con tu vida personal.

3.- No tengo debilidades
Si dice esto el reclutador sentirá que le mientes automáticamente, ya que todos tenemos debilidades y para los cazadores de talento incluso es mucho más valorado que un candidato sepa cuáles son sus debilidades incluso más que conocer sus puntos fuertes.
Ser sincero al reconocer tus áreas de oportunidad habla de tu autoconciencia, que es clave para llegar al puesto de trabajo deseado.
“Sé objetivo, analiza tus verdaderas áreas de oportunidad, las que tú sepas o las que te hayan dicho en una evaluación de desempeño”, recomienda.

4.- Sé jugar en equipo
El trabajo en equipo no es una habilidad más, es algo que se da por hecho y en realidad no es un punto interesante para destacar de ti mismo o que represente un diferenciador ante los demás candidatos. Sé más profundo, más creativo. Dirige la conversación hacia las cosas que te distinguen.

5.- Soy muy perfeccionista
Seguramente piensas que esta respuesta te ganará puntos extra con los reclutadores, sin embargo, aunque no lo creas esto es algo que los headhunters y gerentes de contratación escuchan mucho… incluso más de lo que quisieran.
Se puede ser un perfeccionista, pero la búsqueda de la perfección es un objetivo que nunca se alcanza ya que nada es perfecto, y los reclutadores no verán con buenos ojos que vayas tras metas imposibles de alcanzar.
Y recomendamos que en su lugar hables sobre cómo actúas para sobresalir de la mediocridad. El mismo mensaje, pero diferente resultado.

6.- Dejé mi trabajo anterior porque mi jefe era el peor
“No conviertas la entrevista en una justificación”, señala Bedotto. Primero porque el dramatismo no te llevará a ninguna parte y segundo, es dudoso y negativo calificar a tu ex jefe como la peor persona.
Así que antes de caer en dramas o justificaciones sobre lo que no pudiste lograr por culpa de tu jefe, lo mejor es hablar sobre lo mucho que puedes conseguir con otras personas.

7.- ¿Cuándo se hará la segunda fase?
Estar preocupado por el futuro es, por supuesto, aceptable. Pero es bueno mantener la concentración en cada una de las etapas del proceso, especialmente en las primeras. Además, las próximas fases de un proceso de selección dependen de muchos factores a veces que están fuera del control del entrevistador.

8.- Tengo otras propuestas encima de la mesa
Incluso si estás en otros procesos de contratación, el entrevistador quiere creer que es el único. Ni siquiera menciones otras organizaciones – por lo menos no en las primeras etapas del proceso –, porque más que verte como un candidato “atractivo” revelas que estás a disposición del mejor postor y recuerda que las empresas no solo buscan empleados, sino también personas que deseen estar dentro de la organización por más que un sueldo
¿Qué otros aspectos debes cuidar de tu comunicación verbal?
Habla de tus resultados anteriores. No repitas lo que ya pusiste en tu CV y que el reclutador ya sabe.
Enfócate en lo positivo. Destaca lo bueno de tus trabajos anteriores y las enseñanzas que te dejaron.
Análisis previo y muy puntual. Puedes creer que el reclutador conoce todo tu historial, pero no siempre es así, por lo que debes ser conciso pero breve: por qué decidiste salir de tu anterior trabajo, cuáles fueron tus resultados, qué impacto tuviste en el negocio, etcétera…
Haz una lista de lo que quieres saber de la empresa o del puesto. Pregunta cuál es el reto al corto plazo, qué resultados espera la empresa, etcétera… pero no preguntes mucho sobre el salario, eso vendrá después.
No seas demasiado formal. Si bien tienes que cuidar tu vestimenta y presentarte lo mejor posible, a la hora de la conversación trata de no caer en rígidos protocolos o demasiada formalidad, y ten en cuenta que puedes ser un tanto informal si tu reclutador también marca esa pausa.
Sé claro al hablar de resultados. Evita decir frases como “No se pudo”, “No se logró”, “Hubo muchos obstáculos”… no te justifiques y mejor enfócate en lo que sí se pudo hacer. También habla siempre en primera persona, sino corres el riesgo de generar dudas sobre si fuiste tú o alguien más quien logró esos resultados.

¿Estás listo para tu siguiente entrevista laboral?

viernes, 7 de agosto de 2015

Cómo formar (y mantener) buenos hábitos...


¿Alguna vez te has establecido la meta de formarte un nuevo hábito, únicamente para encontrarte no haciéndolo después? Sé que yo lo he hecho.

¿Por qué es tan difícil formar buenos hábitos? ¿Por qué cuesta tanto ser consistente con el cambio? ¿Cómo es que podemos tener toda la intención de convertirnos en mejores personas, pero luego ver muy poco progreso? Y aún más importante, ¿hay algo que podamos hacer?

Tus metas de vida no son tus hábitos

Las audaces metas de vida son fabulosas. Nos enorgullecemos de tenerlas. Pero es posible que esas metas estén diseñadas para distraerte de lo que realmente temes –el cambio en tus hábitos diarios que podría significar una reinvención de cómo te ves a ti mismo. –Seth Godin.

Todos tenemos sueños y esperanzas. Si no los tienes, no eres del tipo de persona que leería este artículo. Y la mayor parte de las veces, tenemos al menos una idea general de cuáles son esas metas: la forma en que queremos que luzcan nuestros cuerpos y la buena salud que queremos disfrutar, el respeto que queremos conseguir de nuestros colegas y el importante trabajo que queremos crear, las relaciones que queremos con nuestras familias y amigos y el amor que deseamos compartir.

En general, esto es algo bueno. Es agradable saber qué es lo que quieres, y tener metas te da una sensación de dirección y propósito. Sin embargo, hay una forma en la que tus esperanzas y sueños te sabotean e impiden que seas mejor: tus deseos pueden seducirte fácilmente a morder más de lo que puedes tragar. Esto es lo que quiero decir:

- Te inspiras por The Biggest Loser, vas al gimnasio, pero te ejercitas hasta el cansancio, por lo que necesitas los próximos tres meses para recuperarte.
- Finalmente tienes la necesidad de escribir tu libro, escribes todo el fin de semana y después regresas el lunes al trabajo y te olvidas de él.
- Te motivas por las historias de tus amigos de viajes a diferentes países, por lo que empiezas a planear el tuyo alrededor del mundo, terminando abrumado por los detalles y quedándote en casa.

Demasiado seguido dejamos que nuestras motivaciones y deseos nos lleven a intentar resolver todos nuestros problemas de una sola vez, en lugar de empezar poco a poco con una nueva rutina.

Lo sé, lo sé. No es ni remotamente igual de ‘sexy’ que decir que perdiste 15 kilos en tres meses. Pero la verdad es ésta: los sueños que tienes son muy distintos a las acciones que te llevarán a ellos.

¿Entonces cómo balanceamos nuestro deseo de hacer transformaciones que cambien nuestra vida, con la necesidad de crear hábitos pequeños y sostenibles?

Los buenos hábitos: Sueña en grande, pero empieza pequeño

Si de verdad quieres hacer un cambio significativo (en otras palabras, si estás dispuesto a hacer las cosas mejor a como las haces actualmente), tienes que empezar en pequeño.

Imagina los típicos hábitos, tanto los buenos como los malos: Lavarte los dientes. Ponerte el cinturón de seguridad. Morderte las uñas. Estas acciones son lo suficientemente pequeñas como para que ni siquiera pienses en ellas. Simplemente las haces en automático. Son pequeñas acciones que se convierten en patrones consistentes.

¿No tendría sentido que si quisiéramos formas nuevos hábitos, la mejor forma de comenzar sería hacer pequeños cambios que nuestro cerebro pudiera aprender rápidamente y repetir automáticamente?

¿Qué pasaría si empezaras a pensar en tus metas de vida, no como en cosas grandes y audaces que sólo podrías conseguir cuando el tiempo sea el indicado o cuando tengas más recursos, sino en comportamientos pequeños y diarios que repites hasta que el éxito sea inevitable?

¿Qué pasaría si, por ejemplo, perder 20 kilos no dependiera de que alguien descubriera la dieta perfecta o de que encontraras una voluntad sobrehumana, sino de una serie de pequeños hábitos que pudieras controlar siempre? Hábitos como caminar 20 minutos al día, beber ocho vasos de agua al día y medirte en cada comida.

Creo que la siguiente cita de BJ Fogg, un profesor en Stanford, resume bien esta idea:

Si plantas la semilla correcta, en el lugar correcto, crecerá sin mayor persuasión. Creo que ésta es la mejor metáfora para crear hábitos. La “semilla correcta” es el pequeño comportamiento que eliges. El “lugar correcto” es la secuencia (lo que viene después). Y la “persuasión” es amplificar la motivación, que pienso no tiene nada que ver con la creación de hábitos. De hecho, enfocarse en la motivación como la clave de los hábitos es equivocado.  Déjame explicarme: Si eliges bien el pequeño hábito y la secuencia, entonces no tendrás que motivarte para que crezca. Simplemente ocurrirá con naturalidad, como una buena semilla plantada en un buen lugar. –BJ Fogg.

La estrategia típica es sumergirte en lo profundo cuando recibes la dosis exacta de motivación, sólo para fracasar rápidamente y desear que tuvieras más voluntad mientras que tu nuevo hábito se hunde. La nueva estrategia es entrar a la orilla y poco a poco irte a lo profundo, de manera que llegues a un punto en el que puedas nadar, estés o no motivado.

Enfócate en el estilo de vida, no en el cambio de vida

Seguido nos obsesionamos con hacer transformaciones que cambien vidas.
- Perder 20 kilos sería un cambio de vida, beber ocho vasos de agua al día es un nuevo estilo de vida.
- Publicar tu primer libro sería un cambio de vida, escribir dos cuartillas todos los días es un nuevo estilo de vida.
- Correr un maratón sería un cambio de vida, correr tres veces a la semana es un nuevo estilo de vida.
- Ganar $100,000 más al año sería un cambio de vida, trabajar cinco horas extra a la semana como freelancer es un nuevo estilo de vida.
¿Notas la diferencia?

Las metas de vida son buenas porque brindan dirección, pero también pueden engañarte y hacerte tomar más de lo que puedes lidiar. Los hábitos diarios (pequeñas rutinas repetibles) es la forma en la que puedes convertir grandes sueños en realidad.

miércoles, 5 de agosto de 2015

EL VALOR DE UN BUEN LIDER...


“No puedo pedir puntualidad si no soy puntual, que se esfuercen cuando yo no lo hago, que amen su trabajo y ponga cara de amargado, los ejemplos abundan”.

La autoridad moral si bien no es la única cualidad de un líder es una de las más importantes. Hemos visto muchos casos de “líderes” carismáticos, influyentes, con una marcada habilidad verbal, pero que poco a poco se van quedando sin seguidores. Esto se debe a que su credibilidad baja sustancialmente: No practica lo que predica, no cumple sus promesas o no es coherente en su lenguaje

¿Cómo afecta la integridad moral al ideal de un líder?

Si el líder no demuestra su confiabilidad e integridad en sus acciones, no tendrá seguidores. Puede que haya casos que la autoridad se la gane por la posición que ocupa o el grado de poder que tiene. Sin embargo, sus colaboradores no lo respetarán. Cuando ellos no están, el clima laboral mejora e incluso las personas se burlan de sus jefes . Muchas veces, la manera en que cómo se ve el líder dista mucho de lo que lo ven sus colaboradores.

¿ Cómo se genera la confianza cuando se trata de liderar un equipo de trabajo?

Ser un líder requiere de muchas habilidades y en particular la confianza puede depender de 4 factores:
  • Coherencia: El líder debe tener un balance entre sus palabras y sus acciones para no caer en equivocaciones de carácter moral.
  • Asertividad: Ser asertivo significa saber comunicarse de una manera adecuada garantizando que el mensaje haya llegado, incluye seguridad, cautela y firmeza
  • Empatía: Es una habilidad que no se la toma mucho en cuenta en el contexto organizacional, pero que es importantísima para comprender a las personas y poder guiarlas de la mejor forma.
  • La capacidad de ser cumplido: La palabra tiene mucho poder, si no cumplo con mi palabra no podré generar ningún tipo de confianza.

¿Cuál es la diferencia entre la integridad moral y el código moral?

Los códigos morales son acuerdos que son importantes para que un conjunto de personas puedan relacionarse sin ningún tipo de problemas y puedan convivir en paz. En el contexto organizacional establecer acuerdos de expectativas y de convivencia es súper importante.
La integridad moral tiene que ver con la persona, en la práctica de principios y valores que la organización comunica. Es predicar con el ejemplo genuino.

¿Cómo maneja la toma de decisiones un líder moral?

El liderazgo de por sí implica riesgos. Las elecciones que escoge también determinan su credibilidad. La toma de decisiones denota también la pasión, compromiso y confianza de los líderes en su equipo de trabajo. Un líder que no pueda tomar decisiones y tenga miedo a equivocarse declinará ostensiblemente su autoridad moral.

¿Cuál es la responsabilidad moral que debe tener un líder?

Ser responsable es saber responder y tener clara las consecuencias de los actos. En la empresa Grupo Céntrico, se pregona el comportamiento “Cero Ego”. Es decir, el estar abierto a aprendizajes, aprender de otros y recibir positivamente sugerencias y feed-back. Por otro lado, también tiene que ser responsable en reconocer el trabajo bien hecho de sus colaboradores y ayudar a desarrollar las oportunidades de mejora de sus miembros del equipo.
Otro caso común de falta de responsabilidad en líderes, es cuando estos dan crédito de un trabajo que no hicieron. Lo único que provoca con esto es un mal clima laboral. Un liderazgo sin moral fomenta las malas conductas y renuncias en las personas.

¿Tiene alguna recomendación para los líderes en formación?

Lo esencial es tener conciencia de cómo mis acciones son las que demuestran el tipo de líder que soy. Establecer  acuerdos de expectativas y convivencia con colaboradores es algo que fomenta el compromiso y las buenas relaciones interpersonales.