miércoles, 18 de mayo de 2016

Diseña tu carrera profesional como un activo financiero



 
Diferenciarte del resto y aportar valor resulta indispensable en un mercado laboral volátil y muy competitivo. Conviene que sepas quién eres, qué vas a ofrecer y quién puede ‘comprar’ tu producto.

Crear tu propia empleabilidad es más que una habilidad profesional. Las exigencias del mercado de trabajo imponen la necesidad de que te vendas como si fueras una empresa o un producto. Y mucho más: debes diseñar tu carrera pensando en quién podría invertir en tu talento, demostrando resultados y asumiendo riesgos.

Andrés Pérez Ortega, consultor en estrategia personal, recuerda que para la mentalidad YO S.A., los empleadores son accionistas. Recuerda que “la transformación del mercado laboral cambia la forma de entender la carrera profesional. De trabajar para un único accionista para toda la vida hemos pasado al YO S.A., y debemos encontrar el modo de hacernos atractivos para potenciales inversores-empleadores. Un empleador es alguien que va a invertir en ti para obtener un dividendo. Si no es así, o si hay otros que ofrecen más rentabilidad, tu valor en el mercado de los profesionales registrará una tendencia bajista”.
 
Lo primero es analizar quién puede ser tu accionista y qué valor tiene el producto que vendes Nekane Rodríguez, directora general de Lee Hecht Harrison, sugiere que “lo primero es analizar quién puede ser el accionista (el que va a apostar por nuestro talento) y cuál es el valor del producto que podemos ofrecerle. Qué es lo que hemos hecho basándonos en resultados”. Añade la necesidad de analizar qué tipo de producto queremos ser y cómo encaja éste en el tipo de producto financiero que desea comprar un supuesto inversor. Sin olvidar plantearse si lo que cotiza es el talento, la innovación, los resultados a corto plazo o la seguridad. Custodia Cabanas, directora del área de comportamiento organizativo de IE Business School, plantea la necesidad de “saber qué quieres y, en función de ello, analizar qué sector te conviene y dónde puedes desarrollar tu carrera. Es bueno que experimentes quién eres profesionalmente, que te posiciones, que participes y corras riesgos. Al asumir esos riesgos, incrementas tu capital social”.

-Rendimiento financiero. Andrés Pérez recuerda que hasta hace poco “una carrera y un MBA eran una inversión en tiempo y dinero de la que se podían obtener dividendos seguros hasta la jubilación. Pero el ROI actual de este esfuerzo es mucho más dudoso. En este momento, varios años de formación superior son equivalentes a realizar una gran inversión en maquinaria, personal y recursos con la esperanza de poder obtener rendimiento durante décadas. Sin embargo, lo más probable es que esa preparación no sólo no sea útil, sino que quede obsoleta incluso antes de empezar. Tener un gran nivel de estudios y trabajar como becario hasta los 30 años es como invertir en una gran empresa de celulosa para fabricar confeti”.

Algunos adquieren mucho potencial intelectual y de conocimiento que queda inmovilizado. En este sentido Miriam Las Heras, profesora de dirección de personas del IESE, recuerda que “nuestra carrera nos brinda una primera entrada en el mercado, pero es necesario invertir en nuevos activos (formación, experiencias o aportación en diferentes proyectos). El mejor activo es la adaptabilidad, la capacidad de aprender y de reaccionar a los cambios”.

Andrés Pérez sostiene que las profesiones más rentables posiblemente ya no están en carreras como arquitectura o medicina, de igual manera que tampoco las grandes empresas son las mejores inversiones. Cree que “la rentabilidad está en los profesionales que ofrecen algo innovador o ‘disruptivo’: el abogado aficionado a lo dos punto cero, un historiador con conocimientos financieros, un cerrajero que sepa de bioseguridad, pueden ser profesionales capaces de obtener mayor rentabilidad a su capital intelectual que un titulado que basa su futuro únicamente en un diploma de una carrera seria”.

El mejor activo es la adaptabilidad, la capacidad de aprender y de reaccionar al cambio

-Inversión a corto plazo. Las Heras se refiere asimismo a la volatilidad: “Lo que sabes hoy no es relevante. Lo importante es lo que puedes saber, porque hay unos cambios disruptivos y es necesario mirar al futuro”. Andrés Pérez cree que, dada la velocidad a la que evoluciona el mercado laboral, quizá es más recomendable la “inversión a corto plazo”. Es decir, puede ser más interesante adquirir conocimientos o desarrollar habilidades rápidas y aplicables de forma inmediata (un lenguaje de programación, un idioma exótico, una tecnología innovadora) aunque tengan una fecha de caducidad. Asegura que puede ser una alternativa antes que poner todo nuestro capital intelectual, financiero y de horas en grandes inversiones de tiempo y dinero de nula rentabilidad.

-Inventario bloqueado. Igual que les ocurre a muchas empresas, un profesional puede tener una gran infraestructura y un gran stock de materia prima y de producto terminado paralizado. Pérez se refiere a aquellos que “adquieren mucho potencial intelectual y de conocimiento que queda inmovilizado y, en lugar de encontrar nuevos negocios (trabajar en algo no relacionado con lo suyo), prefieren esperar a que pase la crisis mientras sus conocimientos pierden valor cada día. Tienen mucha energía potencial, pero les falta energía cinética. Quienes no han acometido ‘inversiones’ tan grandes se sienten mucho más libres y pueden cambiar de profesión o de sector con más facilidad”.

miércoles, 11 de mayo de 2016

CINCO ACCIONES PARA GANAR TIEMPO SIN PERDER NI UN MINUTO




Conseguir que sesenta minutos sean más productivos que dos horas es posible. Organizar tus tareas y diseñar ‘colchones’ de tiempo para imprevistos reducirá tu estrés y te hará más eficaz.
“La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Esta frase, que se atribuye a John Lennon, define buena parte del tiempo que vas a emplear en leer este artículo con una diferencia sustancial: aquí no se trata de hacer planes, sino de aplicarlos para que la vida, el tiempo, además de suceder tenga sentido. Gustavo Piera, presidente de CRM, ha puesto en práctica esta filosofía y la desmenuza en El arte de gestionar el tiempo (Ed. Alienta). “Lo que hace diferente a una persona de otra no es el tiempo, sino cuánto tiempo utiliza y cómo”, dice. La afirmación, que parece sencilla, está llena de contenido e invita a más de una reflexión. Porque, en este caso, no se habla de los ladrones del tiempo, sino de cómo aniquilarlos. “El tiempo no existe, es una medida de tu vida. Siempre tratamos de buscar la varita mágica pero no existe. Cada persona tiene una vida diferente y debe construirla y no hacer lo que se va encontrando por el camino”, afirma este navegante transoceánico.

DETENTE

Aunque resulte paradójico, lo primero que tienes que hacer para no perder ni un minuto más es parar. Piera comenta que “eso de ‘levántate y anda’ no vale para hacer bien las cosas. Es necesario parar, pensar, analizar, decidir y empezar y andar. Si se hacen las cosas de forma precipitada se trabaja más y se va en sentido contrario. Hay que tener muy claro cuál es el objetivo y encontrar los medios para alcanzarlo”.

QUIERO, NO TENGO

Diferenciar entre el ‘quiero’ o ‘tengo’ que hacer, es otro de los trucos para marcar tu norte y no desperdiciar esfuerzos. Juan Antonio Fernández, socio de 3weeksconsulting, recuerda que “aquellas actividades que tenemos que hacer nos producen obligación, y en función de lo que perdamos si no lo efectuamos, decidiremos hacerlo o no. En cambio aquello que queremos hacer, provoca acción, movimiento y emoción de satisfacción por conseguirlo”. Piera también apuesta por esta pasión para disfrutar de lo que hacemos y da las pistas: “Conviene tener una reunión con uno mismo y construir la vida que uno quiere vivir. Como en la navegación, hay corrientes que te desvían del rumbo establecido. No tiene por qué suceder nada si esos pequeños giros no te alejan definitivamente del destino que te has marcado”. Añade que “la gente que se deja llevar no tiene ni el coraje, ni la humildad para darse cuenta de que la vida es suya y que hace falta cierta disciplina para conseguir lo que se quiere”.

TUS INTENCIONES

La mayoría de las veces que dices que lo vas a intentar, quiere decir que lo dejas para mañana. Ian Cooper afirma en su libro, Dueño del tiempo (Ed. Empresa Activa), que si se dejan para mañana las cosas que se pueden hacer hoy -el 20% de las personas padece esta enfermedad crónica-, se demora pagar facturas, incluso si se tiene dinero, se pierde la oportunidad de comprar cosas cuando se puede hacer un buen negocio. Imagina lo que sucederá si pospones algo que te serviría para avanzar más rápido. Según Piera, “cambiar intenciones por acciones” es la clave.

¿URGENTE?

Distinguir entre lo urgente y lo importante también es parte de este juego para no perder ni un minuto. Clasificar las tareas de esta manera y especificar el tiempo aproximado para su realización “facilitará tu planificación, organización y plan de acción. A aquellas tareas no importantes, deberíamos dedicarles el mínimo tiempo posible ya que no están ligadas a nuestros objetivos, a nuestros quieros”, señala Fernández, para quien planificar la semana y revisar los avances “hace que nos sintamos de una u otra manera. Y, cuando lo consigas, date un capricho. Si no es así, analiza las causas para evitarlas más adelante”.

DECIR ‘NO’

¿Sabes decir ‘no’? A menudo resulta inevitable caer en la tentación de echar una mano a un compañero, o dejar de lado lo importante por hacer algo que es totalmente accesorio pero requiere menos esfuerzo. Fernández afirma que “decir ‘no’ desde la asertividad, empatía y diplomacia es uno de los factores que más nos podría ayudar para gestionar nuestro tiempo de una manera más eficiente. Unido al pragmatismo, ser concretos e ir al grano. Muchas veces dedicamos mucho tiempo en el perfeccionismo, las distracciones, el detalle o el micromanagement. Éstos temas hacen que podamos desviarnos de nuestros objetivos”.

viernes, 6 de mayo de 2016

¿DE VERDAD EXISTE LA MEJOR EMPRESA PARA TRABAJAR?



 

Los ránking y certificados de empleador son una buena carta de presentación para las compañías, pero carecen de validez sin los mejores embajadores: sus empleados. Las organizaciones que participan en estas clasificaciones están interesadas en ser un lugar atractivo para trabajar, pero esa intención tiene que estar alineada con sus políticas y el compromiso de sus profesionales.

¿Te imaginas una web en la que pudieras valorar tu salario y tu empresa de forma anónima? No sólo podrías dar rienda suelta a tus críticas, sino que además accederías a las opiniones de otros empleados, lo que te permitiría saber cómo funcionan las cosas en otras compañías. Desde 2007 eso es posible en Estados Unidos a través de Glassdoor, una plataforma que ya ha llegado a Australia, Canadá, Francia, India y Alemania. Las organizaciones también ocupan un lugar en este portal. Por esta razón, tanto empleados como empleadores coinciden en considerar esta herramienta como una de las mejores vías para tomar el pulso laboral a las organizaciones. Mientras tanto, en España proliferan distintos listados que se ocupan de sacar a la luz aquellas compañías que cumplen con los requisitos mínimos para ser consideradas las mejores para trabajar o empleadores top. Entre los ránkings más populares se encuentran Best Place to Work y Merco Talento, y entre las certificaciones destaca Top Employers, que cuenta con una tradición de 25 años, y Aon Hewitt, cuya metodología también está basada en 20 años de experiencia. Alfonso Jiménez, socio director de PeopleMatters, señala que “todo ello tiene que estar en la estrategia de posicionamiento de employer branding“. Susana Gómez, socia de Smart Culture, afirma que “existe un movimiento orientado a dotar de mayor transparencia al mercado laboral, y en este sentido los ránkings, certificaciones y reconocimientos recibidos por parte de las empresas son exclusivamente un dato más a considerar a la hora de evaluar una compañía como potencial empleador”. Un dato más, porque pocas veces se da una sintonía entre las firmas que aparecen en uno u otro listado, por eso la suspicacia crece entre los candidatos inexpertos, que los toman como referencia para escoger su próximo empleo.

El rastreo

Montse Ventosa, socia directora de Grow, reconoce que “son un método de eficiencia limitada. Por ejemplo, entre las nuevas generaciones, la penetración parece ser menor que webs del estilo Glassdoor, en EEUU, donde los empleados comparten su experiencia real, incluso con ciertos jefes. En España, más allá de las redes sociales y el preguntar a conocidos existe una web trabajo basura, de tinte más bien negativo, en la que los empleados comparten su experiencia”. Para Ángel Aledo, consultor de 1+1=3 Recursos Humanos, “el punto débil es que la aplicación de estas políticas la hacen los mandos intermedios que, casi nunca, están lo suficientemente formados en cómo tratar a los empleados. Es decir, un profesional puede ser infeliz en una firma Top Employer porque su jefe no actúa correctamente”.

María García, socia directora de Smart Culture, añade que en función de cómo somos, de nuestros valores, elegimos trabajar en compañías con culturas en las que encajamos y con las que conectamos de manera natural: “Todos tenemos una empresa preferida que recordamos por lo fácil que fue la integración, intelectual y emocional. Las compañías que generan ecosistemas que facilitan el intraemprendimiento, la cocreación y la autogestión son las más atractivas para trabajar”.

Los profesionales son los mejores embajadores de marca, algo que reconocen los mismos empleadores. Sodexo cuenta desde 2014 con el certificado de Aon Hewitt de Mejor Empleador. Según François Gaffinel, director general de Sodexo BI, “es la manifestación de nuestra implicación real en el desarrollo y bienestar de las personas”. Sin embargo, reconoce que para tener una visión real de las mejores empresas para trabajar, “hay que investigar la organización en todo lo que dice. Ahora es muy sencillo contactar con empleados de cualquier compañía a través de redes sociales y los foros, y preguntarles. La información corporativa más la opinión de varios profesionales ayuda a una lectura más adecuada”.

La certeza

No existe, por tanto, una marca de empleador que garantice qué es la mejor empresa para trabajar. Jiménez afirma que “tiene que ofrecer un proyecto atractivo para el profesional, debe tener una razón de ser que le enganche; la cultura y las personas tienen que cuadrar; y tiene que recompensar a los buenos profesionales”. Para Ventosa, debe cumplir lo que denominan ISO: “Inteligente, porque debe ser coherente, real, sencilla y no vender la moto; sostenible, es decir, ser auténtica y transmitida por cada uno de los poros por los que transpira la cultura; y orgánica, porque crece con los recursos que tiene sin grandes promesas ni inversiones”. Muchos de estos factores son calibrados en las encuestas. Por ejemplo, las certificadas Top Employersdeben conseguir un 60% sobre la puntuación máxima en una encuesta en la que se evalúan y auditan 585 prácticas de recursos humanos, en nueve áreas distintas.

Jesús Vega, consultor de recursos humanos, es muy crítico con las certificaciones y los ránking: “A veces para las empresas es muy difícil tener métricas claras para valorar bien la performance de la función, por eso, cuando hay escasez de ellas dentro de la organización, algunas firmas se sirven de esos estándares para sacar pecho en un mundo en el que es complicado”. Vega cree que resulta más efectivo preguntar al empleado “si conoce el proyecto de la compañía y está involucrado, si se le permite participar en las decisiones corporativas y no sólo en su puesto; y, por último, si considera que está bien pagado”. En definitiva se trata de temas de comunicación interna que, si funcionan, son percibidos por los profesionales. La cultura es la suma de las experiencias de los empleados y, según Ventosa, “es el grado de conexión emocional y racional lo que determina las actuaciones, las acciones y los comportamientos y la transpiración cultural. Cuando es positivo hace que las personas sean auténticos embajadores de la marca allá donde vayan… o no”.

No obstante, Gómez señala que “una empresa que invierte en acciones de posicionamiento como empleador de referencia es una compañía que se preocupa de su reputación y que, en la mayoría de los casos, tiene la intención de convertirse en un lugar de trabajo atractivo”. Y, entre los factores que debería cumplir un buen empleador y que no aparecen en estos ránkings García identifica: “El empowerment y confianza de los directivos en sus colaboradores, la percepción sobre la visión compartida y la cohesión de los comités de dirección, la comunicación 360º, la cooperación y la transversalidad entre las diferentes áreas y la alineación entre las pasiones y fortalezas de los empleados y las necesidades de la organización”.

martes, 3 de mayo de 2016

Los trucos de Laszlo Bock para trabajar mejor....

 

Google es una de las compañías donde la forma de trabajar (y la de tratar a sus empleados) es bastante diferente a la de muchas empresas. Uno de los responsables de esta estrategia es Laszlo Bock, jefe mundial de recursos humanos de Google, quien suele compartir consejos muy útiles sobre cómo mejorar profesionalmente. Esta vez ha hablado de su propia experiencia.

En una entrevista a Bock (en la imagen debajo) sobre sus propios hábitos de trabajo y ha dejado algunos consejos interesantes que merece la pena poner en práctica. Desde herramientas de software que ayudan a mejorar tu productividad a trucos para ahorrar tiempo en el día a día en el trabajo. Ahí van los mejores, explicados por el propio Bock: 

Los trucos del jefe de recursos humanos de Google para trabajar mejor 

 Cómo ahorrar tiempo en el día a día en el trabajo
“Mantengo mi bandeja de entrada del email vacía y trato de responder a cada mensaje antes de 24 horas. O resuelvo los emails o los envío a una de estas tres carpetas: volver a leer el Jueves, leer mensualmente, o leer trimestralmente. Así no me tengo que preocupar de hacer una lista de cosas pendientes y nada se me escapa ya que o lo dejo resuelto o está en un archivo que leo de forma habitual”.

Cómo gestionar bien a las personas

“La clave es contratar gente impresionante, darles más libertad de la que tú crees que es óptima, guiarlos de forma concreta y en tiempo real, y perdonar los fracasos siempre y cuando la gente aprenda”.

El mejor consejo laboral que ha recibido (y daría)

“Aspira siempre a hacer algo por encima y más allá [de las expectativas], porque entonces ellos no tienen más remedio que recompensarte”. La parte brillante del consejo es lo de “ellos”. Reconoce el poder de la dinámica entre el jefe y el empleado. Y reconoce que la única cosa sobre la que tienes control y poder absoluto de forma unilateral es cuán duro trabajas y la calidad de tu trabajo. Puedes tener buena o mala suerte, tu jefe te puede odiar o amar, pero lo único que controlas de forma exclusiva es la calidad y volumen de tu trabajo”.