Según la
perspectiva de este autor, las emociones, el pensamiento y nuestros hábitos de
vida (conducta) se influyen mutuamente, volviéndose coherentes para la persona.
Es decir, si por educación hemos adquirido ciertos hábitos (conductas), lo
habitual es que pensemos sobre ellos que son adecuados (pensamientos) y nos
sintamos bien (o, al menos, no nos sintamos mal) llevándolos a cabo
(emociones). Imaginemos, por un momento, que a un niño/a está habituado a que
en su familia se hable gritando (conducta); cuando ese niño/a crezca, es
probable que piense que gritar es normal (pensamientos) y no se sienta mal por
ello (emociones).
1. Es una necesidad extrema, para el
ser humano adulto, el ser amado y aprobado por cada persona significativa de su
entorno
2. Para considerarme a mí mismo/a
como una persona válida debo ser muy competente, suficiente y capaz de lograr
cualquier cosa que me proponga
3. Las personas que no actúan
como deberían son malvadas, y deberían ser castigadas
por su maldad
4. Es terrible que las cosas no
funcionen como a uno/a le gustaría
5. La desgracia y el malestar humano
están provocados por las circunstancias externas, y la gente no tiene capacidad
para controlar sus emociones
6. Si algo es (o puede ser)
peligroso, debo sentirme terriblemente inquieto/a por ello y debo pensar
constantemente en la posibilidad de que ocurra, para estar preparado/a
7. Es más fácil evitar
responsabilidades y dificultades de la vida que hacerles frente. Así viviré más
tranquilo/a
8. Debo depender de los demás y
necesito a alguien más fuerte que yo en quien confiar
9. Lo que me ocurrió en el pasado
seguirá afectándome siempre
10. Debemos sentirnos muy preocupados
por los problemas y perturbaciones de los demás
11. Existe una solución perfecta para
cada problema, y debemos hallarla siempre.
Estas
once ideas irracionales fueron resumidas por Ellis más adelante, reduciéndolas
a tres ideas irracionales básicas, las exigencias
absolutistas o necesidades perturbadoras en forma de “deberías“,
“tengo que“, etc. con respecto a:
1. Uno/a mismo/a (“tengo que hacer las
cosas bien siempre, y así ser querido/a por los demás“)
2. Otras personas (“las personas deben estimarme
y siempre ser agradables conmigo. Me lo merezco”)
3. La vida (“las personas consiguen
lo que se proponen, siempre y cuando trabajen para ello. Quien no consigue todo
lo que se proponga es porque no se esforzó“).
La razón
por la que Ellis considera que estas ideas son irracionales y lo que las
diferencia de las ideas racionales es que las irracionales son absolutas (dogmáticas)
por naturaleza; se expresan en términos de “tengo que”, “debería”,
“estoy obligado a” y de forma categórica (todo o
nada, blanco o negro) y, además, las ideas irracionales provocan emociones
que interfieren en la persecución y obtención de metas (depresión, ansiedad,
culpabilidad, miedo, etc.). Por el otro lado, las creencias racionales se
expresan en forma de preferencias (“me gustaría“, “quisiera“,
etc.), son relativas (no son creencias de todo o nada,
sino que admite posturas intermedias) y no impiden la persecución y
obtención de objetivos.
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Por María Villanueva


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